Martín Rizo Puente, comisionado de adicciones en Colima, reconoció que de los 37 centros que atienden problemas de adicciones en la entidad, únicamente 10 cuentan con las certificaciones del Consejo Nacional contra las Adicciones (Conadic) y de la Comisión de Derechos Humanos del Estado (CDHE).

Lo anterior lo aclaró el funcionario estatal en entrevista para Ángel Guardián, luego de que el tema adquiriera relevancia debido a que en días pasados, familiares de un interno con problemas de alcoholismo que se suicidó en el albergue Los Limones, en Coquimatlán, denunciaran presuntos malos tratos en el lugar.

Añadió que en conjunto con las dos dependencias mencionadas, la Comisión Estatal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Coespris) y Oceánica, visitan y supervisan todos los centros establecidos en la entidad, buscando que tengan la documentación en regla y que cuenten con los equipos técnicos para que puedan ofertar un tratamiento de calidad, calidez y con respeto a los derechos humanos de los pacientes.

Y es que desde 2010, la Fundación Oceánica, con financiamiento de la Fundación Carlos Slim de la Salud, desarrolla un proyecto en colaboración con la Conadic, a través del cual realizan procesos de evaluación, capacitación y seguimiento en los centros de atención de las adicciones, cuyo objetivo es mejorar la calidad de la atención que estos brindan.

Incluso en febrero de 2016 la Conadic y los representantes de ambas fundaciones, en presencia de los titulares de las comisiones estatales contra las adicciones de 10 entidades, entre ellas la de Colima, pusieron en marcha la séptima etapa del Programa Integral para la Mejora en la Calidad de Atención y Fortalecimiento Terapéutico en Centros de Rehabilitación, con el fin de mejorarlo.

“En Colima tenemos esas características, no hay que olvidarnos que la Comisión Estatal de Derechos Humanos, la Comisión Estatal contra las Adicciones y Coespris estamos visitando periódicamente para que estos establecimientos vayan mejorando su estrategia de infraestructura física, de que tengan programas de recuperación apegados a la norma oficial mexicana 028 donde se respete la dignidad de estos pacientes con problemas de salud mental”, detalló.

En ese sentido, explicó que en los 10 centros que tienen el reconocimiento de las autoridades, se supervisa el trato digno hacia los pacientes del programa con seguimiento y mejores pronósticos de recuperación, mientras que los que no cuentan con las acreditaciones, están en vías de mejoras para dar un servicio de calidad, pues presentan fallas que tienen que ver con infraestructura física y recursos humanos.

Mencionó que en el caso del albergue de Los Limones, donde ya en el 2015 se había suicidado otro interno con problemas de alcoholismo, aunque no tiene el reconocimiento, tanto la Coespris, el Conadic y el consejo que él dirige, tienen conocimiento de que ha hecho mejorías.

“Al principio tenía condiciones infrahumanas, en cuestión de atención, de su alimentación, de su infraestructura física, además de que no tenían un programa que tuviera lo mínimo indispensable. Actualmente tiene todos los avances o las recomendaciones hechas por Derechos Humanos, por la Comisión Estatal contra las Adicciones en torno a mejorías. Le pasó creo yo esta situación compleja en el sentido de que puede suceder hasta en cualquier lugar alguna situación de este tipo”, expuso el comisionado.

Y es que de acuerdo a Rizo Puente, cuando una persona desarrolla dependencia hacia alguna sustancia, se generan en ella otros trastornos de salud conocidos como “comorbilidad asociada” y que pueden ocasionar depresión, ansiedad, brotes psicóticos o trastornos que puedan estar relacionados con problemas de salud mental severos.

“Muchas veces la desesperación y el desconocimiento de los familiares a dónde acudir, dónde informarse en torno a internar un usuario buscan alternativas en lo primero que encuentran y algunas veces encontramos que pueden suceder en cualquier establecimiento que hay en el país situaciones con trastornos duales que pueden llevar a un suicidio, un problema de que el paciente quede con lesiones crónicas, daño orgánico cerebral y que ante estas circunstancias pueden presentarse intentos suicidas o un suicidio consumado”, explicó.

Añadió que la Coespris le pone plazos de entre 3 y 6 meses a los centros para que cumplan con las recomendaciones, dependiendo de las características que se hayan observado y aunque en lo que va de este 2017 no se ha cerrado ninguno por incumplirlas, afirmó que el año pasado sí tuvieron que cerrar dos que no lograron cumplir con la norma.

Resaltó también que se tienen detectados al menos 3 albergues que están operando de manera clandestina, de los cuales, uno está ubicado en la colonia Mirador de la Cumbre, otro por la Estancia en la capital colimense y uno más en el puerto de Manzanillo, aunque apenas están investigando sobre éstos para buscar su regularización.

Finalmente sugirió a las personas interesadas en internar a algún paciente con adicciones, se acerquen al Consejo Estatal contra las Adicciones o en las Comisiones de Salud de los cabildos de todos los municipios para que les informen sobre cuáles son los sitios que tienen reconocimiento, programa, avances y mejorías en sus servicios, para que de esa manera sus pacientes tengan una mejor evolución.